A pesar de que gran cantidad de personas se acerquen a tu cafetería pidiendo simplemente un té, o una infusión sin dar más importancia a su contenido, las hojas con las que llevarás a cabo este preparado tienen características únicas y especiales que las hacen irrepetibles. Entre los tés existen decenas de variedades, hoy te presentamos las más comunes y sus rasgos más definitorios.

¿Son todos los tés iguales?

A pesar de que todos los tés tienen como origen una planta de la familia de las camelias (Camelia sinensis), todos ellos tienen rasgos que los hacen diferentes. Estos rasgos los adquieren una vez llevado a cabo el proceso de recolección, que, por norma general, se hace sólo dos veces al año.

Una de las claves que nos ayuda a diferenciar entre los distintos tés (rojo, negro, verde y blanco) está en el grado de fermentación al que se les somete tras la recolección.
Tés sin fermentación: verde y blanco

El té verde, una vez sus hojas han sufrido el proceso de secado y enrollado, no se fermenta, sino que se conserva con un cierto grado de humedad. Esto da como resultado una infusión limpia y de gusto delicado que no tiene un sabor extremadamente intenso.
El té blanco es una especie única entre el resto de tés, ya que su recolección se realiza cuando las yemas de la planta aún no contienen clorofila en su interior y están todavía protegidas por una capa de pelitos que las recubren. Además, esta variedad se cultiva solamente en China. Es un té aromático, pero de gusto suave.
Tés fermentados: negro y rojo

Los tés rojos y negros proceden de las mismas hojas que el té verde, sin embargo, han sido sometidos a procesos de fermentación que les cambian el color y el gusto.
El té negro se fermenta con la ayuda controlada de humedad y calor y este proceso se detiene de forma inmediata durante la fase de secado. Este proceso le otorga un gran cuerpo y se trata de uno de los tés más aromáticos. Sin embargo, también es uno de los que contiene mayores dosis de cafeína.
Por su parte, el té rojo es en realidad té verde sometido a un proceso de fermentación bacteriana en la oscuridad. Esta fase de fermentado es larga y se trata del funcionamiento natural de una serie de bacterias concretas que no afectan a su calidad.

 

La importancia de la hoja del té

Otra de las diferencias que, como profesionales de la restauración debemos conocer al decantarnos por un té u otro es si se trata de una infusión de hojas completas, rotas o trituradas. Las primeras suelen ser ideales para presentar en prensa francesa y cuentan con gran cuerpo y aroma, las segundas suelen emplearse para hacer mezcla de varios tés (también apto para cafetera francesa) y las últimas son las que componen la mayor parte de las opciones en bolsitas.

¿Te ha quedado alguna duda sobre el mundo del té? Te la resolvemos en los comentarios 😉