Origen de los Cafés de Viena

Los cafés de Viena y sus mil historias

Los cafés de Viena fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en el año 2011. La organización definió estas cafeterías como lugares en los que “se consume tiempo y espacio, pero solo aparece el café en la cuenta”. Es verdad: quien los visita quiere quedarse un ratito. Son espectaculares. 😉

Los primeros cafés de Viena

Los primeros cafés vieneses aparecieron a finales del siglo XVII, época del imperio turco otomano. En el año 1685, concretamente, abrió la primera cafetería de Viena, ubicada en el casco histórico de la ciudad.

Según pasaban los años, estos cafés fueron perfilando su carácter, adquiriendo rasgos que aún poseen hoy. Por ejemplo, en el año 1720 (aproximadamente), los cafés vieneses comenzaron a poner a disposición de los clientes una interesante oferta de periódicos para su lectura. Esta costumbre sigue vigente en la actualidad; además de café, en estos establecimientos nos encontraremos con revistas y periódicos de tirada regional, nacional e internacional.

A finales del siglo XVIII, algunos cafés de Viena también dinamizaron su espacio incorporando mesas de billar. Hoy, no son pocos los que conservan esta tradición y cuentan con mobiliario específico para la práctica de este deporte.

En el siglo XIX, estos establecimientos atravesaron un momento muy delicado que pudo haber puesto en riesgo su supervivencia o, cuanto menos, su personalidad tan definida. En el año 1808, toda Europa sufrió las consecuencias del bloqueo comercial que impuso Napoleón Bonaparte a Inglaterra. Al vetar las importaciones inglesas, la Europa continental se vio en la obligación de prescindir de algunos productos coloniales como el café, ya que Gran Bretaña pasó a controlar su tráfico comercial, impidiendo que llegase a los mercados europeos. Durante un par de años, los cafés tuvieron que buscar otra fuente de ingresos y empezaron a servir comidas calientes; fue así como surgió el también clásico café restaurante o Kaffee-Restaurant.

Tras el fracaso del bloqueo continental, las cosas siguieron su curso y los cafés vieneses continuaron su camino hasta alcanzar su periodo de mayor esplendor, entre los siglos XIX y XX. De todos modos, la que es conocida como su época dorada también tiene alguna sombra: la entrada de las mujeres a los cafés vieneses no estuvo permitida hasta el año 1856.

Siglos XIX y XX: época dorada de los café vieneses

En los últimos años del siglo XIX, intelectuales del país y extranjeros se convirtieron en la clientela habitual de los cafés vieneses, que se hicieron más populares que nunca y vivieron entonces su época dorada, que se extendería hasta mediados del siglo XX.

Políticos, músicos y estudiosos de diferentes campos coincidían en estos establecimientos, donde a veces pasaban el día entero. Algunos de ellos incluso recibían su correspondencia en un café.

Estos intelectuales participaban en tertulias, leían y escribían. Es más, existe un tipo de literatura austriaca conocida como Kaffeehausliteratur (literatura de cafetería) que incluye una serie de obras con unas características muy específicas que se escribieron a lo largo de los siglos XIX y XX en estos cafés.

Entre los pensadores y artistas que coincidieron en esta época en los cafés vieneses destacan nombres como Stefan Zweig (escritor), Gustav Klimt (pintor modernista) o León Trotski (político). Estos son algunos de los cafés en los que se reunían y que aún continúan abiertos:

  • Café Central: Este café, abierto en el año 1860 y localizado en el distrito número 1, también es conocido como Palacio Ferstel en honor a su arquitecto, el austriaco Heinrich von Ferstel. Era el favorito del poeta vienés Peter Altenberg; de hecho, lo primero que ven hoy los clientes al entrar en el local es una escultura de este escritor. Otro pensador que frecuentó mucho el Café Central durante su exilio en Viena fue León Trotski.
  • Café Landtmann: Se encuentra en las inmediaciones del Burgtheater y fue inaugurado en el año 1873. Se trata de uno de los cafés más famosos, conocido por ser el favorito del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud (tanto su casa como su consulta estaban cerca de este café). El Café Landtmann fue frecuentado asimismo por el compositor Gustav Mahler y por el fundador del sionismo político moderno, Theodor Herzl. Se dice que las tertulias políticas celebradas en este café fueron fundamentales para la fundación del estado de Israel. Recientemente han pasado por este local personalidades de la talla de Hillary Clinton o Paul McCartney.
  • Café Museum: Este café, ubicado cerca del mercado Naschmarkt, abrió en el año 1899 y fue decorado por el arquitecto austriaco Adolf Loos (que era un cliente habitual). Para esta decoración, Loos afinó la silla de bistrot ideada por el ebanista alemán Michael Thonet, muy conocido por su mobiliario de madera curvado al vapor. La silla número 14 de Thonet, de hecho, es un símbolo de los cafés vieneses. Además de Loos, también visitaron el Café Museum artistas como Gustav Klimt, el escritor Karl Kraus, el músico Oscar Straus o el arquitecto Otto Wagner.
  • Café Hawelka: Localizado en el distrito 1, este café abrió sus puertas en el año 1939 aunque vivió su mejor época tras finalizar la II Guerra Mundial. En el periodo de posguerra, este café se convirtió en un importante punto de encuentro para diferentes críticos y escritores. Café Hawelka es muy popular por cómo prepara los buchteln, unos brioches rellenos de mermelada típicos de Austria.

¿Has estado en alguno de estos cafés? Si es así, ¿qué te parecieron? 🙂

Los cafés de Viena hoy

Los cafés de Viena no han cambiado demasiado desde su florecimiento, en el siglo XIX. Su decoración mantiene un estilo historicista y, en el interior de estos negocios, no faltan las ya mencionadas sillas Thonet, el suelo de madera, las mesas y columnas de mármol o los bancos tapizados. Otro rasgo característico de estos cafés es su personal uniformado. Aparte, en algunos de ellos se celebran conciertos de piano.

Cada grupo social (funcionarios, estudiantes universitarios, políticos…) tiene sus cafés de referencia en Viena, donde celebran sus propias tertulias y se ponen al día leyendo la prensa.

En la capital austriaca, los cafés, entre los que destacan el café solo o Schwarzer o el café cortado o kleiner/großer Brauner (kleiner en taza pequeña y großer en taza grande), se sirven con un vaso de agua. Es bastante frecuente que el cliente los quiera acompañar asimismo con un pedazo de tarta como la tarta de chocolate Sacher.

 

Los coffee lovers que visitan la capital austriaca no pueden abandonarla sin haberse acercado a algunos de estos cafés de Viena, sino a todos. Sin olvidar que en esta ciudad hay cafeterías de la tercera ola que también son una parada obligatoria. En Viena se encuentran algunas de las cafeterías más cool de Europa, donde los cafeteros pueden beber magníficos cafés de especialidad. ¡Qué lugar tan maravilloso para las personas que disfrutamos bebiendo café!

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