Cuando un cafetero se encuentra delante de un buen café suele pensar: “Ojalá este café durase para siempre”. Pues bien, hay una característica del café, el retrogusto o postgusto, que es responsable de que el sabor y los aromas del café permanezcan en nuestra garganta y en nuestra nariz tras haber ingerido el último sorbo.
¡Aprendamos, entonces, un poco más sobre el retrogusto! Porque un café que durase para siempre… se enfriaría demasiado y, además, perdería sus beneficios. 😉

¿Qué es el retrogusto?

El retrogusto es la sensación que permanece en nuestra boca e incluso en nuestras fosas nasales tras consumir algunos alimentos y bebidas (entre ellas, el café o el vino).
En ese retrogusto que obtenemos tras beber café se mezclan varias cualidades de esta infusión. Después de un sorbo de café, durante unos segundos u horas seguiremos notando parte de su acidez, de su dulzura y de sus aromas. Si la sensación que nos deja el café en boca y en nariz es duradera se dice que el café presenta un retrogusto largo. Los cafés también pueden brindar un retrogusto medio o un retrogusto corto (cuando dura muy pocos segundos o desaparece de forma rápida). Generalmente, el café que ha sido cultivado, tostado y preparado por expertos brinda un retrogusto que permanece en el tiempo. En cambio, un café subextraído, por ejemplo, presentará un postgusto corto y, para muchos cafeteros, decepcionante.
El retrogusto es una de las cualidades que se analizan en una cata de café junto con la crema, el aroma, el cuerpo, la acidez y el amargor.

¿Qué características del café sobresalen en el retrogusto?

Como ya hemos mencionado, en el retrogusto del café se mezclan cualidades como la acidez, la dulzura o el aroma.

  • Acidez: Cuando analizamos el sabor del café, nos damos cuenta de que la acidez es una de sus características más importantes. De hecho, la acidez del café todavía tiene presencia en su retrogusto, pudiendo sentirse crujiente (pronunciada), suave, brillante…
  • Dulzura: Los cafés más dulces también dejan una sensación de dulzura que se mantiene durante unos segundos o unos minutos después de cada sorbo. Los expertos suelen preferir un café con un retrogusto dulce a un café con un postgusto excesivamente seco o astringente.
  • Aromas: Los aromas acostumbran asimismo a estar presentes en el retrogusto de un café, especialmente si se trata de un café recién molido o tostado. El aroma de un buen café puede permanecer en nuestras fosas nasales durante minutos, mejorando la experiencia que supone beber esta infusión.

Cuando un catador o coffee lover experimentado encuentra el retrogusto de un café demasiado amargo, las alarmas cafeteras comienzan a sonar: esto puede revelar que no estamos bebiendo un buen café. Si la infusión no nos deja buen sabor es posible que se deba a que el café ha sido sobreextraído (ha estado en contacto con el agua más tiempo del conveniente) o ha sido tostado en exceso.

Otras curiosidades sobre el retrogusto del café

Existen muchas otras curiosidades e información en torno al retrogusto del café que resultarán de gran interés a todo tipo de cafeteros o a baristas que se estén iniciando como catadores:

  • Para disfrutar al máximo del retrogusto de un café, los expertos recomiendan respirar profundamente y de manera pausada mientras se bebe el líquido. Los componentes del café entrarán en contacto con las papilas gustativas y sus aromas llegarán sin prisa a nuestras fosas nasales, donde podrán permanecer durante segundos, minutos u horas.
  • La sensación en boca que experimentamos al beber café pierde mucha intensidad en el retrogusto, a no ser que se trate de un café muy cremoso. La sensación en boca que provoca el cuerpo de un café cremoso sí se puede notar en el retrogusto.
  • El café robusta deja un sabor en boca que recuerda al de los frutos secos.
  • Por su parte, el café arábica deja un retrogusto más bien dulce, recordando al sabor del chocolate y del caramelo.
  • El retrogusto de un café puede sufrir variaciones mientras el café baja por el esófago: una acidez en principio ligera puede acentuarse en el postgusto, una sensación dulce puede convertirse en un retrogusto de lo más aromático, una sensación amarga puede mudar a dulce, etcétera.
  • Al retrogusto o postgusto también se le conoce como regusto.

Como ves, tomar café es mucho más que preparar la infusión y disfrutar de cada taza sorbo a sorbo. Tras cada uno de estos sorbos, los cafés de mejor calidad o los mejor preparados reservan para nosotros un retrogusto que hace de cada experiencia cafetera un acto aún más placentero. Además, si te llevas contigo un poquito del aroma, de la dulzura y de la acidez de cada café que consumes… ¿Sabes lo que pasa? Que estarás pensando, sin lugar a dudas, cuándo toca el siguiente. 😉