Hoy nuestra vuelta al mundo a través de sus cafeteras más representativas nos hace recalar en la cuna del café. A pesar de sus varios siglos de antigüedad, esta maravilla de cerámica se sigue empleando hoy en día en la ceremonia del café de Etiopía, Eritrea y Sudán.

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Del mismo modo que sucede con el té en Japón, en estos países africanos la reunión alrededor de una taza de café alcanza el rango de ceremonia. Los motivos más comunes para celebrar una ‘jebena buna’ se vinculan directamente a la producción local del café y al ensalzamiento de la prosperidad que estos cultivos representa para los granjeros locales. Además, se refuerzan los lazos humanos en la comunidad y se comparte la pasión por el café.

Los tres ingredientes centrales para llevar a cabo esta reunión son los granos de las especialidades locales, la jebena y las tazas de cerámica llamadas ‘cini’.

¿Qué es y cómo funciona una jebena?

A diferencia de otras cafeteras más modernas, la jebena mantiene sus materiales de fabricación inalterables. Se trata de una jarra de arcilla con dos boquillas.

Por una de ellas se introducirán el agua y el café y la otra funcionará de dispensador una vez la bebida esté lista para ser decantada. Sobre la boquilla dispensadora se colocará un filtro de pelo de caballo para evitar que los posos de café acaben en la bebida.

Para completar la preparación de una taza durante una ‘jebena buna’, será necesario hervir el café, volver a introducirlo en la jebena y decantarlo al menos una segunda vez.

La ceremonia del café etíope

Si algo define hoy en día al uso de la jebena es que sigue siendo uno de los métodos de preparación del café preferidos por los etíopes. Muchos de ellos participan de forma habitual en la ceremonia del café, que se considera casi un ritual y sigue unos pasos preestablecidos que pueden alargarse varias horas en el tiempo.

Siendo preparado siempre por mujeres, cada ‘cini’ se lleva a cabo de la siguiente manera:
• Las anfitrionas lavan cuidadosamente el café verde que se ha seleccionado para la ocasión.
• Sobre una pequeña hoguera, los granos se tostarán de forma manual. Se suelen emplear variedades locales y no se mezclan.
• Una vez tostados, los granos son triturados en un mortero hasta alcanzar una molienda fina.
• La jebena habrá sido puesta al fuego previamente con el agua correspondiente al número de tazas que se servirán.
• Cuando el agua hierve, se agregará a través de la boquilla superior el café molido.
• El café debe hervir de nuevo y será decantado en otro recipiente a través de la segunda boquilla.
• El café se devuelve a la jebena por la boquilla superior y permanece sobre las brasas un par de minutos más.
• La anfitriona sirve a los asistentes.

El ‘jebena buna’ no consiste en degustar una única taza de café solo, sino que cada invitado deberá beber tres, cuyo sabor variará debido a la reutilización de los granos. Cada pase de esta ceremonia recibe un nombre distinto y este está ligado a la tradición etíope.

La primera taza se denomina Abol. De ella se asegura que es el trago más fuerte de ese café, pero también el mejor. La segunda taza, Tona, se prepara reutilizando los posos del café. Por eso es más débil que la primera. La última es la Baraka o, la “caminera”.

Las tazas en que se sirve el café, o ‘cinis’ no tienen asas, por lo que los asistentes a esta ceremonia deben estar preparados para resistir las altas temperaturas de la cerámica. La bebida se disfruta sola o, en ocasiones, acompañada de azúcar. Además, otra de las especialidades que suele ofrecerse en este ritual son las palomitas de maíz.

¿Has probado el café de jebena? Nos encantaría oír tu historia en los comentarios ????