Descubre esta sencilla manera de preparar merengues de café

Los postres son parte esencial de un menú de restaurante y de ellos depende la opinión final del cliente. Por eso, queremos presentarte un postre que nunca falla y que enamorará a tus comensales más dulces: los merengues de café. Estos también puedes servirlos en la hora del té o el café, para darle el toque dulzón al momento.

El merengue es una crema elaborada con claras de huevo y azúcar que se utiliza frecuentemente para rellenar tartas, pasteles y cupcakes, así como para hornear los suspiros de merengue, un postre ligero y muy dulce que se puede preparar de varios sabores. En el artículo de hoy, te mostramos cómo elaborar los suspiros de merengue con sabor a café

 

Cómo preparar suspiros de merengue

Los suspiros de merengue son muy sencillos de elaborar. Sigue los pasos cuidadosamente para que la mezcla no se estropee y en poco tiempo podrás ofrecer estos postres a tus comensales.

 

Ingredientes

  • Huevos (4 unidades)
  • Azúcar Glass (250 gramos)
  • Café (1 cucharada)
  • Sal

 

Preparación

Lo primero que hay que hacer es preparar el café muy concentrado, como un espresso, para que no quede muy aguado y la mezcla quede bien. Una vez preparado, lo dejas enfriar en un costado.

Después, coges los cuatro huevos, separas las claras de las yemas y las viertes en un bol grande. Luego deberás batir las claras de manera enérgica hasta que consigas una textura blanca y espumosa. Echa una pizca de sal y sigue removiendo con las varillas hasta que consigas una consistencia adecuada y un aspecto cremoso. Si tienes varillas eléctricas será más fácil montar las claras, pero también lo puedes hacer con las manuales.

Seguidamente, añades el azúcar glass y el café poco a poco sin parar de remover la mezcla. Sigues batiendo hasta mezclar todos los ingredientes y que quede una crema de textura brillante y lisa.

Cuando la mezcla esté lista, introdúcela en una manga pastelera que tenga una boca grande y rizada. Después deposita el merengue en los moldes de papel de forma circular y espolvorea un poco de azúcar glass por encima.

Finalmente, solo queda que enciendas el horno a una temperatura de entre 120º y 140º e introduzcas los moldes con el merengue durante una hora. Cuando los vayas a retirar del horno, no te olvides de dejarlos enfriar antes de servirlos.

 

Tipos de merengue

Hay diferentes maneras de cocinar el merengue, dependiendo de cuál utilices, te saldrá un merengue blando, semiduro o duro. Eso sí, los ingredientes de base son los mismos: claras de huevo y azúcar glass. Para los suspiros de merengue, la mejor manera de cocinarlo es al estilo francés, con un golpe de horno que lo endurezca en su exterior, pero si lo que quieres es rellenar tartas, pasteles y cupcakes que ofreces en tu establecimiento, aquí te presentamos las otras maneras de cocinarlo:

 

Merengue francés

Este es el merengue utilizado para hacer el suspiro de merengue y es el más sencillo de preparar. Esta forma de hacer merengue está recomendada para hacer estos pequeños postres, pero no para decorar las tartas.

Este merengue se puede aromatizar de muchas maneras y darle diferentes sabores, nosotros hemos elegido el café, pero también se puede mezclar con frutas como el limón o con frutos secos como las almendras.

 

Merengue suizo

El merengue suizo se compone de azúcar glass y claras de huevo. Primero se introduce la mezcla en un bol para batirla y después se pone al baño María por unos minutos hasta que se disuelva el azúcar. Cuando veas que tiene una textura líquida y tenga una temperatura templada, pasas la mezcla a otro bol, le añades una cucharada de cremor tártaro, y lo bates hasta que la mezcla se enfríe y forme picos firmes. Si no tienes cremor tártaro, lo puedes reemplazar por una cucharada de zumo de limón. 

Cuando veas que la textura sea consistente, firme y brillante, ya estará listo para manipular. Este merengue se puede utilizar como base para un mousse o para cubrir y decorar tartas, pasteles y cupcakes. Al ser firme, mantiene muy bien su forma, tanto si la echas con la manga pastelera como si utilizas una espátula de madera. Y, además, se puede secar al horno como el merengue francés.

 

Merengue italiano

El merengue italiano se hace con azúcar glass, claras de huevo, agua y jugo de limón. Primero, metes la mitad del azúcar con agua en una olla para hacer un almíbar. Deberás verter el agua hasta cubrir totalmente el azúcar. Luego colocas la olla a fuego medio y remueves hasta disolver el azúcar.

Mientras se hace el almíbar, coges las claras de los huevos y las bates hasta que las claras se tornen espumosas. Después, echas la otra mitad del azúcar poco a poco y sigues batiendo la mezcla. 

Cuando el almíbar esté listo, viertes el almíbar lentamente mientras bates la mezcla a mayor velocidad. Para hacer el merengue suizo es recomendable que utilices una varilla eléctrica o una batidora para que puedas batir la mezcla rápidamente mientras le echas el almíbar. 

Tras echar el almíbar, añades a la mezcla una cucharada de zumo de limón y la bates hasta que el merengue se enfríe. El merengue te quedará firme y brillante, listo para utilizar. Como toque final, si quieres, puedes quemarlo levemente con un soplete. Este merengue, al contrario que el suizo y el francés, no se pueden meter al horno.

Normalmente, el merengue italiano se utiliza para cremas y mousses y para cubrir tartas, pasteles y cupcakes. 

Los tres merengues son muy parecidos y se pueden utilizar como parte de un postre o como un postre en sí mismos. Nosotros te animamos a que los pruebes todos, así podrás perfeccionar sus técnicas y sorprender a tus clientes con tus habilidades culinarias.

 

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