Como barista que eres lo tienes super claro: La leche es un ingrediente imprescindible para lograr una buena taza de café. Ahora que ya conoces las proporciones adecuadas para cada preparación y cómo vaporizar la leche para lograr un latte perfecto, ha llegado el momento de dar el siguiente paso. Toma nota, hoy te enseñamos a espumar la leche para que tus capuccinos sean siempre de impresión. ¡Arrancamos!

¿Qué es la leche espumada?

La leche espumada (en inglés ‘frothed milk’) es aquella que ha pasado por el proceso de espumado. Si lo hacemos correctamente habremos inyectado aire al líquido y creado una capa de burbujas casi microscópicas. Estas burbujas dotan a la leche de una textura cremosa y homogénea que es ideal para preparaciones como el capuccino. Para lograr un buen resultado es recomendable usar leche desnatada o semi-desnatada ya que, después de todo, la superficie de microburbujas no es otra cosa que una cadena de proteínas de la leche. Lograrla con leche entera es más complicado, aunque el resultado será más cremoso.
Como regla rápida para detectar si has espumado bien la leche, puedes seguir esta guía: si la leche espumada tiene espuma (¡como la del jabón!) visible es que no lo has hecho bien.

Home Barista te pone un ejemplo gráfico muy explicativo:

Ejemplo de leche mal espumada (izq) y leche bien espumada (dcha) por Home Barista
Contraste de la textura de una leche mal espumada (izq.) y una correctamente espumada con microburbujas (dcha.)

Herramientas básicas para espumar la leche

Para llevar a cabo el espumado de la leche (también conocido por su nombre inglés “froth”) es importante tener siempre a mano una serie de herramientas. Estos son los utensilios que necesitarás:

  •  Una jarra de leche de acero inoxidable. No uses una jarra cualquiera. Las jarras profesionales tienen características únicas para lograr el cometido de un barista: tratar la leche como la joya de la corona que es.
  • Leche (nuestra recomendación es que sea desnatada o semidesnatada)
  • Un termómetro de barista
  • Un paño húmedo
  • La lanceta de vapor de tu máquina de café profesional.

Proceso para espumar la leche

Antes de ponerte manos a la obra es importante que tengas en cuenta que la leche doblará su volumen al espumarse. Por eso es muy importante que calcules con atención la leche que necesitarás para tus capuccinos y elijas el tamaño de la jarra acorde a ello.
Visto esto, ¡allá vamos!

  1. Llena la jarra hasta 1/3 de su capacidad con leche. Si la llenas más será complicado controlar el proceso de espumado y puede que estropees la materia prima en el proceso. Por el contrario, si te quedas corto será difícil inyectar aire a la leche para generar las microburbujas que estamos buscando. Lo ideal es que la jarra esté a la misma temperatura que la leche. Y ambas deben estar lo más frías posible.
  2. Coloca el termómetro en la jarra para poder controlar con precisión la evolución de la temperatura. (¡No olvides la reacción Maillard!)
  3.  Purga la lanceta de tu máquina espresso para evitar cualquier resto de agua que pudiera haberse condensado en su interior.
  4. Introduce la lanceta en la jarra hasta, aproximadamente, 1 cm y ½ bajo la superficie de la leche.
  5.  Enciende la lanceta y asegúrate de que la punta nunca se introduce demasiado en el interior de la jarra (o vaporizarás la leche) ni se queda en la superficie. Esto último producirá burbujas muy grandes, lo contrario a la capa de microburbujas que buscamos en este caso. Mantenerla siempre a cm, aproximadamente, de la superficie es lo más aconsejable.
  6.  Gira con suavidad la jarra en el sentido del reloj para generar un remolino en la leche. Este mezclará las diferentes capas de burbujas y líquido hasta crear una textura uniforme de microburbujas.
  7.  Mantén el movimiento hasta que la leche haya doblado su volumen. Una vez lo la ha hecho, introduce la lanceta con lentitud en la jarra. Esto asegurará que la espuma se distribuye de forma correcta y que la temperatura es la adecuada.
  8.  Cuando el termómetro sobrepase los 60ºC apaga la lanceta de vapor.
  9. ¡Tu leche espumada está lista para ser añadida a tu taza de espresso para lograr el capuccino perfecto!

Pero ningún capuccino conquistará el corazón de tus clientes si no has preparado bien su correspondiente porción de espresso. Aquí puedes leer nuestra guía para el café perfecto, tómatela en serio y triunfarás.