¿Café al instante? Historia del café soluble

En días en los que no podemos disfrutar de una taza de café con calma y sin prisas, el café soluble se convierte en nuestro mejor aliado. Algo tan sencillo como añadir una cucharada de este producto a nuestra taza y remover nos hace la vida mucho más sencilla. ¿Os parece un invento moderno? Puede que sea más antiguo de lo que creéís, descubrid su historia con nosotros.

Aunque que el café soluble nos pueda parecer, por su presentación en envases cerrados al vacío y por su facilidad de uso, un invento moderno, sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX.

 

Al igual que en el caso de muchas recetas y formas de tratar los alimentos, el café instantáneo no tiene un sólo padre. En diferentes rincones del mundo, especialmente en Latinoamérica, los productores se afanaban en encontrar novedosos usos y formas de aprovechamiento a la materia prima. De ese modo, los primeros intentos de crear un café instantáneo que pudiera prepararse en cualquier lugar con solo añadir agua hirviendo fueron cogiendo forma. Tres de los nombres más destacados, y parte fundamental del café soluble como hoy lo conocemos, fueron: Sartori Kato, Federico Lehnhoff y George Washington. Y no, este último no fue presidente de los Estados Unidos de América.

 

Sartori Kato: liofilización del café 

Si algo debemos los amantes del café a Sartori Kato, científico de origen japonés, es la tecnología necesaria para conservar el café sin que perdiera su sabor. El proceso de liofilización, que también se empleaba para la conservación de las hojas de té consiguiendo que pudieran ser consumidas después de largos periodos de tiempo, se aplicó a los granos molidos. De este modo, un producto que, por su propia naturaleza pierde facultades con el paso de los días, pudo ser saboreado.

Café soluble: primeras empresas

A pesar de que uno de los primeros procesos de conservación había sido desarrollado por Sato en 1901, los primeros envases comerciales se manufacturaron gracias a la labor del doctor Federico Lehnhoff (Guatemala), quien había descubierto que los restos de café seco se podían disolver de nuevo en agua caliente con una ligera variación del sabor. Sabiendo esto, Lehnhoff decidió establecer su propia empresa y presentar el café soluble en Europa. La época de bonanza previa a la guerra, hizo de su negocio uno de los más rentables en la época.

George Washington: primer empresario estadounidense

Aunque tocayo de un presidente del país, George Constant Louis Washington, pasó a la historia por ser uno de los primeros hombres en establecer una fábrica de café soluble y sacarle rendimiento a su distribución. Su negocio se situó en Nueva York y Nueva Jersey. El auge del consumo de sus productos, también se vió facilitado por que su empresa fue de las primeras en emplear la publicidad en diversos formatos. Además, su Red E Coffee  (juego de palabras en el idioma original con «ready», «listo»), se convirtió en alimento imprescindible en el aprovisionamiento de los soldados norteamericanos en la I Guerra Mundial. El hecho de haber acompañado a las tropas en las trincheras dotó de gran popularidad a esta bebida en los Estados Unidos durante la posguerra.

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Estos son sólo algunos de los protagonistas de la historia del café soluble, ¿conoces tú algun otro hombre o mujer que fuera clave en su desarrollo? Estaríamos encantados de que nos hablaras de ello.

 

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