Café al estilo americano, cómo se hace

Seguro que habrás oído hablar en muchas ocasiones del café americano, puede que tus clientes, si estás en una zona de influencia turística, te lo hayan solicitado. Pero, si este nombre aún te resulta desconocido, hoy estás de suerte. Te explicamos el origen del café americano y cómo llevarlo a cabo. Coge lápiz y papel y sigue leyendo 😉

El café americano tiene ciertas características que lo distinguen de otras preparaciones. Lo que para muchos es palidez, en comparación con un espresso, en realidad lo convierte en una bebida más ligera, con menor cantidad de cafeína y un sabor más dulce.
Algunas de las historias que circulan alrededor de su origen mencionan la Segunda Guerra Mundial como punto de inicio. Los soldados estadounidenses destacados en Europa se habrían encontrado con un café con mucho más cuerpo y amargor que aquellas tazas a las que estaban acostumbrados. Habían topado con los espressos italianos. Para poder saborear una bebida similar a la que habían dejado atrás, algunos habrían añadido agua al café italiano, logrando una bebida más clara y con un sabor más suave.
El método más habitual para llevar a cabo esta bebida incluye una cafetera de goteo y filtros específicos para la misma. Si bien en origen estos filtros eran de papel, a día de hoy se pueden encontrar en distintos materiales en el mercado.
En este caso, el molido debe ser medio y la proporción de café es de 7-8gr por cada 100-150 ml de agua. Si el molido es demasiado fino el sabor será amargo, si la molienda es muy gruesa, no se extraerá correctamente todo el sabor del café.

Existe una segunda versión para preparar este tipo de café que en España nos puede resultar sorprendente, pero está documentada. Se trata de añadir un chorro de agua a un espresso ya servido. Este método es menos habitual, pero merece la pena conocerlo.
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