Así es el Piccolo Latte perfecto

Por su nombre podrías pensar que el Piccolo Latte es un Caffé Latte servido en un vaso pequeño; sin embargo, el Piccolo Latte es un café con personalidad propia y un sabor particular. A continuación desvelaremos cuáles son los pasos para su elaboración. ¡No te los pierdas! 😉

¿Qué es y qué no es un Piccolo Latte?

El Piccolo Latte, efectivamente, se sirve en un vaso pequeño, de no más de 100 o 110 mililitros. Según marcan las reglas cafeteras, la bebida se compone de una parte de espresso (de entre 20 y 30 mililitros) y de dos partes de leche vaporizada, con una capa de espuma bien sedosa en la zona superior. La textura de la leche es similar a la de un latte, pero el gusto que dejan una y otra preparación en el paladar es diferente.

El Piccolo Latte es un café muy bien equilibrado en el que el espresso se percibe perfectamente aunque no de manera dominante. Pese al gran interés que generaría en la carta de cualquier cafetería, esta bebida no goza de demasiada fama internacional, aunque genera un interés especial en Australia y en algunos países asiáticos. Es bastante habitual que, en lugares donde no conocen bien este café, se sirva un Flat White o un cortado llamándolo Piccolo Latte. En cambio, el Flat White se prepara con dos shots de espresso o de ristretto y el cortado es un shot de espresso con un poco de leche (en una proporción de 1:1).

Con el objetivo de evitar cualquier tipo de confusión, queremos compartir contigo qué pasos debes seguir para elaborar el Piccolo Latte perfecto.

¿Cómo preparo un Piccolo Latte?

Para preparar un buen Piccolo Latte, lo primero que tienes que hacer es elegir un café adecuado para este tipo de elaboración. Los expertos suelen desaconsejar los cafés afrutados para las preparaciones con poca leche, ya que pueden ser bastante ácidos. Deberías apostar, entonces, por un café con toques de avellana o con un ligero sabor a chocolate o a caramelo.

Tras consultar a varios expertos, el portal especializado en café Perfect Daily Grind publicó recientemente la siguiente fórmula para obtener un auténtico café Piccolo Latte:

  1. Extrae un tiro de espresso de entre 20 y 30 mililitros.
  2. Vaporiza la leche a una temperatura de 60º C. Como indicamos en varias ocasiones en este blog, no debes sobrepasar esta temperatura porque sobrecalentarías la leche y se desencadenaría la Reacción Maillard, que modifica la textura y el sabor del producto.
  3. Ahora, vierte entre 40 y 60 mililitros de leche sobre el café espresso. Hazlo en un ángulo poco pronunciado y con un poco de altura para que la leche se mezcle bien con el espresso.
  4. En la parte superior del Piccolo Latte, agrega una finísima capa de espuma.

Y ya lo tienes listo, así que ¡a disfrutar! 🙂

El origen ¿australiano? del Piccolo Latte

Cuando estés bebiendo tu primer Piccolo Latte y caigas rendido ante sus encantos, no agradezcas su invención a los italianos ya que todo apunta a que el Piccolo Latte es una creación australiana. Australia es un continente muy influenciado por la inmigración europea, de la que heredaron numerosas técnicas y costumbres cafeteras.

Según cuentan los australianos, fueron algunos baristas de Sídney los que inventaron el Piccolo Latte. Al parecer, estos baristas y algunos tostadores de café necesitaban una bebida más pequeña que el Caffé Latte para probar cómo combinaban sus distintos cafés con leche, dando así con una preparación a la que decidieron llamar Piccolo Latte. Como estos profesionales probaban varios cafés con leche al día, la del Piccolo Latte les resultaba una preparación más adecuada por ser más ligera.

Tras su creación en Sídney, el Piccolo Latte habría pulido su carácter tanto en esta ciudad como en Melbourne, otra de las ciudades más importantes de Australia. El Piccolo Latte está especialmente de moda en el continente desde hace diez años; por su tamaño, muchos coffee lovers lo prefieren al latte, que se sirve en un vaso de aproximadamente 230 mililitros.

Como ya te contamos en este blog, también el café Flat White podría ser una invención australiana, aunque los expertos cafeteros no tienen del todo claro si esta receta es de autoría australiana o neozelandesa.

De lo que no parece haber demasiadas dudas es de que los baristas australianos son los padres del Piccolo Latte. A ellos tenemos que agradecerles, por tanto, la suavidad y la textura sedosa de esta deliciosa bebida. Desde luego, Australia posee una interesantísima cultura cafetera que deberíamos abordar más pronto que tarde en otro post. 😀

 

Ahora que tienes en tu poder las indicaciones para preparar el Piccolo Latte perfecto, ¡anímate a preparar el tuyo y cuéntanos cómo resulta!

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