Origen del café
El café es originario de la actual Etiopía donde se empezó a consumir hace 1.000 años. A partir del siglo XIII el Islam lo extiende a sus países de influencia.
En el siglo XV los holandeses consiguen llevar semillas de café a Indonesia.
En el siglo XVI el café llega a Europa, traído por las tropas turcas.
La llegada a América donde más y mejor se ha desarrollado el cafeto, no se produjo hasta el siglo XVIII.
Especies y variedades de café
El mundo del café empieza
por dos plantas de la misma familia. La “Coffea Arabica” y la “Coffea
Canephora”, más conocidas a nivel comercial como Arábica y Robusta. Los
arábicas son, en general, muy superiores en calidad a los robustas.
Ambos se cultivan en la zona comprendida entre el Trópico de Cáncer y el Trópico
de Capricornio. La especie arábica prefiere los climas de “altura” (entre 900
y 2.000 m) y su cultivo requiere más cuidados. La variedad robusta es más
resistente, más fácil de cultivar, por lo que su precio es sensiblemente más
bajo.
Recolección
Los cafés de mayor
calidad son los que se cosechan según el sistema “picking”, seleccionando
y despegando del cafeto las bayas maduras una por una. En Brasil y en
el cultivo de los robustas en África se hace una sola recolección, recogiendo
todas los granos a la vez, este sistema se denomina “stripping”.
Elaboración y obtención del café verde
Una vez recolectados
los granos de café es preciso dejarlos libres de las capas que los envuelven.
A este proceso se le denomina beneficio del café o beneficiado y existen
dos procedimientos, el húmedo y el seco.
El beneficiado húmedo es más costoso pero aporta mayor calidad a los granos de café ya que se evita que el mucílago y los restos de cereza descompongan el grano. Tanto los arábicas como los robustas pueden ser tratados por cualquiera de ambos métodos (húmedo o seco) si bien los cafés robusta son tratados casi siempre por vía seca. Los cafés beneficiados por vía húmeda han sido recolectados, casi sin excepción por el método “picking”.